miércoles, 21 de mayo de 2014

Buscando un hogar

Bueno, primera toma de contacto con el país y la ciudad. Ha habido un montón de cosas que me han llamado la atención en estas primeras horas. Suele ser habitual, ya que en cuanto salimos de la rutina estamos más pendientes de las cosas diferentes. Cuando fui a Sevilla por un par de días iba por la calle mirando cualquier cosa como si fuera de otro mundo.

Pero no me quiero liar, que estando aquí sólo se me van las ideas. El caso es que ha sido uno de esos días intensos, en los que pasan un montón de cosas. Uno de esos días que marcan un cambio. Pero me quiero centrar en la casa, el piso, el apartamento.

INSERTO: sobre el viaje, resumen atropellado. Después de que Jesús me acogiera en su casa y me dejara en el aeropuerto el viaje se sucedió como se esperaba, lo cuento rápido: facturar (que te pasa 3 kg., venga a meter libros en la mochila), cola en seguridad del copón, café a precio de caviar, métete en el avión, como soy giler me pillo siempre ventana por si puedo sacar fotos de la tierra chiquitica que luego no hago pa no parecer Paco Matínez Soria, pide permiso pa ir al water, pide permiso pa entrar otra vez en tu asiento, te medio sobas, medio te aburres, lees, aterrizas, sales como un pato mirando a todos lados y de ahí a recoger el equipaje. Y aquí la primera novedad. Llego a la cinta y a los 2 minutos se pone a funcionar, un minuto después sale una maleta y a los 30 segundos la mía. Salgo de la terminal de llegadas y enfrente está el tablón de trenes, miro y hay uno para Enschede en 14 minutos, busco taquilla y son máquinas del estilo de Atocha (sólo que naranjas, aquí todo es naranja), está en holandés y no sé como se dice idioma en holandés, así que voy en plan ensayo error, ya que del alemán y la lógica me apaño mejor con eso de elegir destino y tal. Pago, bajo las escaleras (a 10 metros de la máquina) y me meto en el tren, pregunto a una tipa para confirmar y el tren tira p'alante. ¿Ya? Si, ya. Tiempo desde que salió la maleta hasta que me monto en el tren: 17 min. 39 segundos milésima arriba o abajo.
Luego 2 horas 10 minutos en tren, porque Enschede será muy probablemente la capital más lejana de Amsterdam que hay en Holanda. Pero el tren... una maravilla: wifi, asientos anchos, gente amable y super informado todo el tiempo de las paradas y los tiempos. Llegada a Enschede, compro bocata, como bocata, salgo a la calle (uh, que grande, que placica más apañá), miro a la derecha, autobuses rojos, '¿éste va a la universidad señor?', 'no, el de delante', 'uh!, qué suerte', me monto y sale. Tiempo total pisando Enschede 3 minutos 2 segundos (no me cuento el bocata en la estación). Viaje en bus hasta el campus, que es como una ciudad en sí misma, con de todo (ya lo iremos viendo). El bus me deja enfrente de la oficina de alquiler de casas, que además está justo enfrente del edificio en el que nos alquilan el piso: PUTAMADRE, porque estoy ya un poco justo de fuel/energía/gasofa/ganas. Que son ya 4 modos de transporte en 8 horas y empiezo a sudar ácido con regusto a vendimia. Firmo todo lo que me dan y digo que sí a todo a la mujer más fea que he visto en mi vida (lo mismo no era la que más, pero trataba de recordar otra y no me salía, una en Alcázar que iba al Marisol a bailar y que era mu fea, pero no se deciros más). Me da las llaves y me vengo con la sana intención de cagar (ya llevaba un rato apretando) y tirarme en el sofá... Peeeero, me topé con una sorpresa.

REPRISE: vuelta al piso. Esto no es Holanda, es Esparta. La forma más rápida de explicarlo para que lo entendáis es que muy probablemente hayamos alquilado el Seat Panda de los pisos: recogido, funcional, pero sin detalles ninguno. A alguno lo oigo decir 'será sobrio', NO. Sobrio es una cosa, y esto otra. Por detrás escucho decir 'es escaso, eso es lo que quiere decir', TAMPOCO. Es sobrio, escaso y, además, tiene un punto espartano que yo había visto nunca. Veamos, mejor dicho, vean.
 Uh, qué mono el rincón para el café. Nótese el mobiliario de hierro forjado y espuma con forrete ochentero. Como veis no me pude tirar en ningún sofá... porque no hay sofá.

Así que me senté en el silloncico y me puse a ver la cocina: 2 fuegos solamente. Bueno, fuegos es un decir, porque es eléctrica, de las que tardan 20 minutos en hervir 3 litros de agua para espaguetis. No hay microondas y el frigo es eso que habéis pensado que es el lavavajillas. La mesa en L me mola, y las sillas a juego también.

La habitación. Es la más tocha, cabrían tres camas de matrimonio sin exagerar. En la foto no se ve. Quizá es tan grande porque solo tiene una cajonera de dos cajones, una meseja/escritorio y un armario de medio cuerpo (no sale en la foto, pero es como el de la cocina a la derecha en la foto).

Pero la palma se la llevan las otras dos habitaciones. Atiende Manuela.
Estilo cuchitril de Lavapiés, de ancho mide dos codos (te pones en plan pollo y tocas con los codos en las paredes). No hay tapa de retrete y lo de lavarse las manos salpica solo con pensar que abres el grifo (de lo estrecho que es). Pero amigos, es que la ducha está aparte, y esta no me la esperaba.
Sí amigos, estáis viendo bien. Hay ducha, porque la hay. Hay un teléfono taladrado a la pared con conexión al agua. Pero ya está. Luego un barreja con una cortinilla estilo Benidorm años 70 y vas que chutas. Al ducharse el suelo entero se encharca. Me preocupé bastante al principio (aún no había descubierto un cuartucho con fregona y tal), pero resulta que los azulejos tienen una extraña propiedad de autosecado y se quedan ellos solos más lamíos que si fueras secándolos tú con un trapo. Algo es algo. La verdad es que es escasa, pero parece ser funcional. El agua caliente funciona muy bien, se mezcla perfecta con el agua fría y ducharse no está mal. Mejor de lo que podría parecer.

Bueno, pues esto es. Ya estoy cansado de escribir, y vosotros de leer. No penséis que serán así de largas todas las entradas, que luego estaremos aquí con las crías y no estaremos tan ociosos como para echar estas parrafadas.

Besicos.

Hetol

lunes, 5 de mayo de 2014

Y por el camino, yo me entretengo

Bueno, pues here we go again, rock you like a hurricane. 
Esta vez, como las buenas segundas partes, con más de todo. Esta vez me voy a currar a Holanda y me llevo la prole completa. No es la única diferencia respecto a Oxford en 2009, ahora es más fácil que la gente esté conectada y al loro, casi todo el mundo tiene un móvil "listo" y se puede conectar a una wifi para navegar por internet. Además, ya es raro el bar que no tiene wifi, con lo que muchos nos leerán mientras alguien está contando algo en un bar que no le interesa, o en el baño, en fin, donde pueda o quiera. 
El objetivo el de siempre, tener un espacio para compartir la experiencia, que sirva al tiempo de libro de aventuras para acordarnos de lo que hicimos y cómo lo experimentamos. 
Nuestra intención es escribir todos, incluso las niñas, que aporrearán las teclas. Bueno, ya lo iremos viendo. Trataremos de ser constantes, pero eso siempre se promete y luego se cumple de aquella manera. Y es que esto de tener un blog debe de parecerse a hacerse político.

Sobre el título. Y qué os digo? Pues que había que poner algo y ya me estaba cansando de ver el cursor parpadeando y repitiendo la palabra Holanda no me quitaba el soniquete del Volando Voy de Camarón, y eso que el flamenco me da cosica...
Ya no me enrollo, que esto es sólo para inaugurar el blog y tener la dirección.

Hetol.